12/04/2024
- No conservo muchas cosas de mi infancia, hace tres años que me olvidé de aquellas cosas que me fueron importantes en algún momento. Aún conservo la computadora de mesa, y mi bajo.
Cuando te pones a pensar, te das cuenta que aquellas cosas que amas siempre están muy ausentes, quizá porque así tiene que ser, o porque tu elijes que así sea.
Yo extraño a mi abuela, y a la casa, me es tan tranquila, que cuando entro en ella me siento protegida ante cualquier mal… A veces aquí me siento segura, me recuerda a la casa, tan tradicional y amplia, siempre hay alguien en ella.
No sé ahora por qué tengo tanto miedo, miedo a la calle, a la gente, a las miradas, a los malos entendidos, a la traición, al mal s**o, a los hombres, al trabajo… hasta a lo que más me gusta, a las dr**as. Tengo miedo de que mi madre o mi padre dejen de habitar este mundo terrenal, tengo miedo a no hacer nada por este mundo, a no dejar mi esencia en algún poema, en algún libro, en alguna pantalla, en algún suceso, o alguna mi**da. Pero saben qué, a lo que más le tengo temor es a la soledad, ¡Maldita! me ha llevado a cometer cosas que en el fondo yo no deseaba hacer, y que el remordimiento y el arrepentimiento se apoderan de mi cuando me encuentro yo con yo, con esas cuatro paredes, y ese silencio abrumador. Pero poco a poco me he dado cuenta que al fin y a al cabo la única compañía que tengo es mi amiga la soledad, ¿Por qué tener miedo?, después de todo ya no estoy sola.
Ojo de poeta - Fungi 🍄🌸