02/04/2014
El veredicto de la CIJ fue un esfuerzo colectivo
Comentario del Capitán Paul Watson
Las ballenas del Océano Austral han prevalecido ante la Corte Internacional en La Haya.
Eso es lo que realmente importa.
Por supuesto, una victoria tiene muchas madres, así que no me sorprende en absoluto que la gente y las organizaciones se atribuyan el mérito. Es de esperar.
Me sorprende ver como algunas organizaciones publican sus artículos sobre su contribución sin mencionar a nadie más. El problema es que durante la última década no he escuchado nada de la mayoría de estos grupos (no los voy a mencionar), así que me he quedado un tanto perplejo con respecto a sus contribuciones, pero no importa, estoy seguro que les ha sido útil como vehículo para recaudar fondos. Los humanos son oportunistas por naturaleza.
Sin embargo me ha movido a reconocer ciertas personas, organizaciones y gobiernos que efectivamente contribuyeron enormemente a esta victoria jurídica.
En primer lugar, al Tribunal Federal de Australia, que prohibió la caza de ballenas japonesa en aguas australianas en 2008 como resultado de una demanda presentada ante ese tribunal por la Humane Society International.
En segundo lugar, al ex Ministro de Medio Ambiente y ex senador Ian Campbell por posicionar a Australia como la nación líder en la defensa de las ballenas en 2006 y 2007.
En tercer lugar, al ex gobierno australiano de Kevin Rudd por presentar la demanda contra el gobierno japonés. Hizo falta tiempo pero el desafío mereció la pena. Solo un gobierno del estado podía mancomunar los recursos para iniciar esta demanda tan cara. Gracias al Primer Ministro Rudd, Australia tomó la iniciativa. Personalmente, creo que pasará a la historia como el mayor logro del ex gobierno laborista y, sin duda, del ex primer ministro.
Sí, sé que el ex Ministro laborista de Medio Ambiente Peter Garrett salió en la televisión diciendo que no tenía nada que ver con Sea Shepherd, pero no es de sorprender viniendo de este desacreditado ex político que tanto traicionó al movimiento medioambientalista cuando estuvo en el poder. Peter, deberías abrazar la victoria y no usarla como una oportunidad para criticar a Sea Shepherd.
La realidad es, por supuesto, que si Sea Shepherd no tuviera nada que ver con la sentencia entonces no estaría en la televisión usando su tiempo de emisión para decir que Sea Shepherd no tiene nada que ver.
En cuarto lugar, al partido Verde australiano, que persistió apoyando a los laboristas cada vez que parecían retirarse. Y especialmente a Bob Brown, no solo por liderar esta campaña como senador y líder de los Verdes sino también por tomar las riendas de la Operación Tolerancia Cero y la Operación Implacable.
Y el quinto protagonista importante es Nueva Zelanda, por contribuir a la victoria uniéndose a Australia apoyando la demanda ante la CIJ.
Por supuesto hubo otras organizaciones como Living Oceans, el Australian Zoo, Kindness House, Oceanic Preservation Society, el partido Verde australiano y sí, Greenpeace. Aunque muchas veces he sido crítico con Greenpeace, especialmente por retirar sus barcos del Océano Austral, reconozco que estuvo implicada durante muchos años tanto en el Océano Austral como en Japón hasta 2008.
En último lugar, me gustaría reconocer la contribución de Animal Planet y Discovery Network llevando este asunto a los ojos del mundo.
Lo que durante años estuvo fuera de la mente y, por tanto, de los corazones de la gente fue expuesto al mundo gracias a Whale Wars.
Y aunque Peter Garrett afirma que Sea Shepherd no tiene nada que ver con la victoria, debo decir que está siendo extremadamente injusto con los cientos de australianos a bordo de los barcos de Sea Shepherd y los cientos de miles de australianos que apoyaron los viajes de Sea Shepherd.
Cuando empezamos en 2002, la caza de ballenas japonesa en el Océano Austral era prácticamente desconocida. Pacientemente llevamos nuestros barcos a uno de los mares más hostiles y remotos del mundo, año tras año, para intervenir contra la matanza de ballenas. Y cada año tuvimos más éxito.
En 2002, el apoyo del productor francés de cine Jacques Perrin y de Galatee Films fue un factor muy importante para poder llevar a cabo la campaña.
En 2005 conseguimos un helicóptero gracias a Mike Galesi y Patty Shenkar. Peter Heller nos acompañó y escribió el libro Whale Warriors. Phil Wollen nos permitió amarrar en Melbourne.
En 2006, Pritam Singh y John Allison nos ayudaron a conseguir el Robert Hunter, que más tarde fue llamado Steve Irwin. El senador Ian Campbell, como Ministro de Medio Ambiente, también fue de gran ayuda ese año.
En 2007, Animal Planet se unió a nosotros por primera vez y desde entonces participaría cada año.
En 2010, la contribución de 5,2 millones de dólares por parte de Bob Barker nos permitió comprar el Bob Barker y nuestro barco de largo alcance y un helicóptero, crucial para encontrar a la flota ballenera y documentar sus crímenes.
En 2011, Sea Shepherd compró el Gojira, más tarde llamado Brigitte Bardot.
En 2012, Sam Simon nos dio los fondos para comprar el Sam Simon, permitiéndonos aumentar nuestra patrullas e infligiendo el daño psicológico de usar uno de los antiguos barcos de Japón contra sus operaciones furtivas balleneras.
El año pasado los balleneros capturaron menos del 10 por ciento de su cuota, y a lo largo de los años Sea Shepherd ha salvado a unas 6.000 ballenas de los arpones. Y fue la publicidad, el drama y la exposición por parte de los voluntarios de Sea Shepherd lo que mantuvo candente este tema y lo convirtió en una cuestión mundial.
La CIJ estaba muy al corriente de las intervenciones de Sea Shepherd, al igual que los gobiernos del mundo, y Sea Shepherd se menciona en el fallo de la CIJ.
El fallo de la CIJ confirma lo que hemos estado diciendo durante 12 años. La caza de ballenas por parte de Japón en el Océano Austral no es científica y es ilegal. Sea Shepherd, que no es una organización de protesta, no bajaba al Océano Austral para protestar contra la caza de ballenas, estábamos allí interviniendo en contra de una operación criminal.
Nuestro principal objetivo fue la intervención directa para salvar físicamente las vidas de tantas ballenas como fuera posible a la espera del fallo de la CIJ. Nuestro objetivo secundario fue exponer y difundir las actividades japonesas ilegales en el Océano Austral.
Como en todas las campañas, existe una diversidad de enfoques, tácticas y estrategias. La educación, legislación, litigación y cumplimiento son enfoques que contribuyen al logro de un objetivo.
Todas las entidades de Sea Shepherd en todo el mundo, los seguidores, los voluntarios en tierra, los voluntarios en los barcos, los asesores y los directores y ex directores, merecen crédito por esta victoria jurídica.
Estoy recopilando una lista completa de toda la gente a la que me gustaría dar las gracias y que publicaré en los próximos días.
Ha sido una victoria jurídica lograda gracias a la pasión de miles, utilizando los litigios, la legislación, la educación y la intervención.
Si donaste a la causa, contribuiste a la sentencia. Si fuiste tripulante en los barcos o voluntario en tierra, contribuiste a la sentencia. Si votaste a los laboristas o a los Verdes en 2007, contribuiste a esta sentencia.
Y todos podemos sentirnos orgullosos del hecho de haber demostrado al mundo que las actividades de los balleneros japoneses apoyadas por el gobierno japonés han sido ilegales y que la Corte Internacional de Justicia ha revocado la emisión de los permisos.
Y no lo olvidemos, la caza de ballenas continua. Japón puede ignorar el veredicto. Lo más probable es que siga cazando ballenas en el Pacífico Norte y también están las naciones balleneras forajidas de Islandia, Noruega y las islas Feroe.
Hemos ganado una batalla pero aun no hemos ganado la guerra.