22/10/2026
Tom Skerritt (Thomas Roy Skerritt) (25 de agosto de 1933 en Detroit, Míchigan- 21 octubre de 2026) ha fallecido a los 93. D.E.P.
Fue un actor estadounidense cuya carrera abarca más de seis décadas. Se ha consolidado como uno de los rostros más reconocibles del cine y la televisión, a menudo encarnando figuras de autoridad, militares de carácter estoico o mentores paternales.
Inicios y debut cinematográfico
Tras alistarse en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y estudiar en la Universidad de California (UCLA), Skerritt debutó en el cine con El que mató por placer (War Hunt, 1962), cinta bélica en la que también se estrenó un joven Robert Redford, con quien iniciaría una larga amistad. Durante los años 60, forjó su oficio con numerosas apariciones en series de televisión clásicas como El virginiano, El fugitivo y Bonanza.
Consolidación en los 70 y 80
Su gran salto a la notoriedad llegó de la mano del director Robert Altman en la aclamada sátira militar MASH* (1970), donde interpretó al capitán Augustus Bedford "Duke" Forrest. Sin embargo, su estatus en la cultura pop se cimentó gracias a dos papeles fundamentales en el cine de género: el capitán Dallas, al mando de la nave espacial comercial Nostromo en Alien, el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott, y el estricto comandante Mike "Viper" Metcalf en Top Gun (1986), bajo la dirección de Tony Scott. En 1989 también destacó en el exitoso drama coral Magnolias de acero.
Madurez interpretativa y éxito televisivo
En la década de los 90, Skerritt ofreció algunas de sus actuaciones más celebradas. Se reunió con Robert Redford, esta vez en el rol de director, para interpretar al estricto reverendo Maclean en El río de la vida (A River Runs Through It, 1992). Ese mismo año protagonizó la alabada serie de televisión Picket Fences (1992-1996), dando vida al sheriff Jimmy Brock. Este papel le valió el Premio Emmy al Mejor Actor Protagonista en una Serie Dramática en 1993.
A lo largo de los años posteriores, participó en producciones de ciencia ficción como Contact (1997) y cintas de acción como Lágrimas del sol (2003), manteniendo una presencia constante con apariciones en series modernas como The Good Wife o Succession. A lo largo de su filmografía, Skerritt ha destacado por una sobriedad interpretativa que dota a sus personajes de una auténtica dureza física equilibrada con vulnerabilidad emocional.