20/02/2017
Uno de los jóvenes que recibió la Confirmación el sábado dio su testimonio para finalizar la Celebración.
Me llamo Diego, y tengo 15 años, seguramente algunos de vosotros me conozcáis, o al menos de verme pasar por la parroquia o en el coro. La verdad es que estoy en la mayoría de las actividades que se hacen aquí, pero vamos a remontarnos unos años atrás...
Yo nací en Madrid, y bueno, por cosas de la vida acabé en Vigo, y la verdad es que nunca me fue fácil acercarme a la gente, me cerraba en mis amigos sin querer relacionarme con nadie más, soy muy tímido, y bueno, me eduqué la mayor parte de mi vida en colegios religiosos, donde, quieras o no, te implantan la religión y, sinceramente, no creía para nada en Dios, me parecía algo demasiado abstracto y realmente no está bien visto entre la juventud de hoy en día creer, y por eso acabé pasando del tema, me era indiferente, siempre me importó mucho la opinión de la gente y me guiaba por ella.
Unos años después de vivir en Vigo nos vinimos a Pontevedra, dejé allí muchísimos amigos y perdí el contacto con ellos, y llegamos a una ciudad totalmente diferente, una ciudad tranquila, pequeña, donde la gente es humilde y no te juzga... Aquí empecé realmente a creer, y se me hace raro, porque fue hace poco más de un año, y hoy en día creo de verdad.
Mi madre nos apuntó a mis hermanas y a mí a catequesis aquí, y me empecé a apuntar a actividades para jóvenes, ayudar en campamentos, me metí en el coro... y todo eso me ayudó a conocer a los que ahora son de los mejores amigos que he tenido nunca. Empecé a ir a misa, a sentirla, que es aún más importante, ya no me daba vergüenza decir que creía en Dios, y hoy en día, sigue siendo así.
Llegué a ésta parroquia y me encontré arropado por el párroco, que en cierto modo es quien me lió para apuntarme a todo, y por el grupo de jóvenes, donde hacemos actividades con otras parroquias, cenamos juntos, vamos al cine...
Y realmente supe que creía de verdad cuando Don Javier me lió para irme al Camino de Santiago, una experiencia inolvidable, que os recomendaría a cualquiera de vosotros, ahí me di cuenta de que realmente Dios está ahí cuando más lo necesitas.
Hoy en día le doy gracias por haberme dado la oportunidad de conocer a todas las personas que han aparecido en mi camino, y por ésta parroquia, de la que salieron mis mejores amigos, un párroco increíble que hace todo lo que está en su mano y más por cualquiera de sus fieles, una chica increíble que me ha enseñado de verdad lo que es el amor y, sobre todo, mi creencia de verdad en Dios.
Hoy os voy a dar un consejo: nunca os sintáis avergonzados por creer en Dios, decidlo sin miedo, sin que os importe lo que puedan decir de vosotros.
Diego Álvarez