12/05/2026
Llevaba poco más de media hora viendo 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙, la cinta noruega ganadora del último Oscar a la mejor película internacional, cuando me llamó especialmente la atención la música, interpretada con un delicado oboe, que el director Joachim Trier había ubicado en unas escenas. Trier es un cineasta al que le gusta dividir con 'needle drops' sus películas, es decir, ubicar canciones preexistentes con las que inicia determinadas secuencias que a veces parecen anuncios televisivos, especialmente en la inclasificable predecesora 𝐿𝑎 𝑝𝑒𝑜𝑟 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜. Digo inclasificable porque jamás supe si tomarme en serio los devaneos de un personaje que parecía una Amelie escandinava, si quedarme con el preciosismo estético o guasear sobre los gustos fálicos bucales o las setas alucinógenas. De todas maneras, el debate estaba garantizado con la película, lo cual es ya todo un logro en una época de cine inane y herido de muerte.
Pero estamos hablando de 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙, más definida y más película que aquella. Y de la música de oboe pasada la media hora que inmediatamente identifiqué con un clásico de belleza inmortal. Por eso es probable que aparezca utilizada nuevamente a los casi setenta años desde que fuera compuesta, porque se trata del tema de amor que Alex North compuso en 1960 para 𝐸𝑠𝑝𝑎𝑟𝑡𝑎𝑐𝑜, de Stanley Kubrick.
El 𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑇ℎ𝑒𝑚𝑒 de North, a quien la Academia de Hollywood nominó una quincena de veces como mejor compositor y escribió el famoso 𝑈𝑛𝑐ℎ𝑎𝑖𝑛𝑒𝑑 𝑀𝑒𝑙𝑜𝑑𝑦 para The Righteous Brothers aunque las nuevas generaciones conozcan el tema por la película 𝐺ℎ𝑜𝑠𝑡, es uno de los ejemplos musicales más bellos, emotivos y elegantes de la historia del cine. Sustentado por un ostinato rítmico-armónico en las cuerdas que hilvana la melodía, aparece en la película de 1960 al poco de su inicio, cuando Varinia cobra protagonismo en pantalla al serle ofrecida a Espartaco para su desfogue sexual. Pero entre ambos surgirá otra cosa que la música nos adelanta mucho antes de que el gladiador le pregunte a la esclava por su nombre en ese instante tan enormísimo en el que la música calla tras el interrogante, dejando en ascuas no solo a Espartaco sino también a nosotros como público, y regresando cuando Jean Simmons pronuncia su nombre. ¡Cómo se hace música, Y CINE, con dos segundos de silencio!
El tema de amor de North aparece en 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 diametralmente cambiado de ritmo, con otra instrumentación sin apenas cuerdas y con un cálido tono jazzístico. Al ser música no original, supuse que esa adaptación no había sido escrita por la compositora polaca Hania Rani, acreditada en el film como autora de la banda sonora, una partitura atmosférica más centrada en apostillar ambientes que en formar parte del proceso narrativo de la película. Buscando en los créditos finales inmediatamente después de Hania aparece, acreditado como Score Mixer (ingeniero de mezclas) el nombre de Greg Freeman, curtido ingeniero de sonido y productor que ya en los ochenta trabajaba para bandas como Guns N' Roses. Supuse que el compendio de 'needle drops' de la película había sido supervisado por Freeman, así que lo suyo era preguntarle directamente quién había ideado versionar 𝐸𝑠𝑝𝑎𝑟𝑡𝑎𝑐𝑜 y utilizarla en 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙. Le escribí por correo electrónico y tardó apenas unas horas en contestarme. «Soy el ingeniero de grabación y mezcla, y solo trabajé en la grabación y mezcla de las piezas originales de la banda sonora de Hania Rani, no en ninguna otra pista. Así que, para responder a tu pregunta, no trabajé en la versión de 𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑇ℎ𝑒𝑚𝑒». Había que seguir indagando porque Greg tampoco sabía de dónde había salido la versión jazzística de Espartaco.
Tras unos días de investigación pude encontrarla y averiguar cosas sobre su historia. Me sorprendió que, apenas año y medio después del estreno de la película de Kubrick, un compositor e intérprete norteamericano llamado Yusef Lateef, figura relevante en el jazz, había publicado un disco titulado 𝐸𝑎𝑠𝑡𝑒𝑟𝑛 𝑆𝑜𝑢𝑛𝑑𝑠 en el que, entre sus pistas, se encontraba una versión del 𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑇ℎ𝑒𝑚𝑒 de 𝐸𝑠𝑝𝑎𝑟𝑡𝑎𝑐𝑜… que es precisamente la utilizada por Joachim Trier para su película nada menos que 63 años después.
La cosa no queda aquí, puesto que descubro que Lateef (fallecido en 2013 a los 93 años) había versionado en este disco más temas inmortales de la música de cine… y aún más clásicos que el de North. Así, aparece una curiosa variación del tema principal de 𝐿𝑎 𝑡𝑢́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑔𝑟𝑎𝑑𝑎 que Alfred Newman compusiera en 1953. Escuchar algo escrito para una película religiosa adaptada al jazz es una experiencia inefable que no había tenido ocasión de experimentar anteriormente porque ciertamente jamás se deja de aprender y de descubrir cosas. Me faltan vidas para conocer tantas creaciones –a veces acertadas, otras experimentos poco ortodoxos pero siempre enriquecedores- y me sorprende que la gente pierda el tiempo crispándose o escribiendo cretinadas en redes sociales en lugar de aprovechar las infinitas posibilidades que te da conectarte al mundo para ampliar conocimientos en cualquiera de los ámbitos que puedan interesar, privilegio que no tenían nuestras anteriores generaciones. Pero eso es otra historia.
Os dejo un vídeo en el que hablo sobre la versión jazzística de la obra de Alex North para 𝐸𝑠𝑝𝑎𝑟𝑡𝑎𝑐𝑜 y un montaje al final con la secuencia donde se incluye e inmediatamente después la de la película original de Kubrick. No me he resistido a comentar 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 como película, tan Bergmaniana ella. Un filme con muchos protagonistas temáticos (los seres humanos, sus miedos heredados y dudas, el rencor, la casa familiar…), que son trasladados al espectador a través de una mujer reticente a aceptar a un padre cineasta que jamás atendió a su familia como ella esperaba y que regresa con un guión debajo del brazo para rodar su canto de cisne proponiéndole a su hija que encarne el papel protagonista. Ella lo rechaza por despecho, como castigo a un progenitor que, sin que ella lo sepa, ha hecho de su historia un elemento redentor de su pasado, un hálito de esperanza en recomponer una situación perdida hace muchos años. Y ya no cuento más porque está en Filmin y en Movistar+.
Otro día hablamos de lo que me recuerda el tema 𝑇ℎ𝑒 𝑇ℎ𝑟𝑒𝑒 𝐹𝑎𝑐𝑒𝑠 𝑂𝑓 𝐵𝑎𝑙𝑎𝑙, original de Yusef Lateel incluido en el disco 𝐸𝑎𝑠𝑡𝑒𝑟𝑛 𝑆𝑜𝑢𝑛𝑑𝑠, al tema principal de la película 𝐶𝑎𝑡𝑐ℎ 𝑀𝑒 𝐼𝑓 𝑌𝑜𝑢 𝐶𝑎𝑛, compuesto por John Williams en 2002. Nada de extrañar dado los inicios e influencias del compositor norteamericano y la época en la que se desarrolla la historia.
PINCHAR ENLACE AL VÍDEO: https://youtu.be/WFzLZzYHlfI?si=FrAKxMZgprnWdUl4
PINCHAR AL TEXTO ORIGINAL CON MÁS DOCUMENTACIÓN: https://www.arrozamargo.com/2026/05/el-amor-de-espartaco-en-valor.html
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