10/10/2018
Molaría!
Imaginaos un mundo en el que los cirujanos operaran un pie gratis con tal de intentar cobrar la operación del otro pie, los floristas cobraran los ramos de flores sólo si a sus clientes les gusta cómo huelen y cómo quedan en el evento, y las novias pudieran elegir entre diez propuestas de vestido de novia al precio de uno. ¿No es de locos? Es nuestro mundo.
Un mercado que funciona en demasiados casos a base de pruebas concursos y favores, en el que sólo gana uno, que además es siempre el mismo: el cliente. Una figura mal acostumbrada que pide trabajo gratis básicamente porque sabe que se lo van a dar. Si no son unos, serán otros, si no es por la izquierda, llegaremos por la derecha. Al final siempre hay alguien que acepta.
Pero trabajar para optar a trabajar, es trabajar. Competir contra otros compañeros, es trabajar. Hacer una prueba (para ver tu estilo, para ver si encajas ¿sabes?, jajaja), es trabajar. Y el trabajo, por muy pequeño o muy boceto que sea, se cobra. No es un hobby. Es trabajo. Puede que no sea muy relevante, pero tiene valor. Por favor, no se lo quites. Cuando trabajas gratis no sólo pierdes tú, también le estás quitando trabajo a los que no lo hacen.
Seas grande o pequeño, optimista o pesimista, seas la hostia o uno más, necesites jugar a la lotería o no, seas diseñador, ilustradora, músico, fotógrafo, escritora, poeta, programador, seas lo que seas, por favor, por favor, a menos que sea por una buena causa, y aunque cueste mucho, no regales tu trabajo, no te presentes a concursos no remunerados ni aceptes encargos por si suena la flauta. Acabemos con esto ya (con el post también) ya que nadie toma cartas en el asunto. Por favor, que nadie trabaje gratis. Así, quizá, algún día, nos traten con respeto. Como a los cirujanos.