17/12/2020
Mi nombre es L... o bueno aquí puedes llamarme Sofía, tengo 27 años y hasta ahora mí vida sexual ha sido decepcionante por no decir mediocre, siendo franca estoy en la búsqueda de tener mi primer orgasmo ¿Me guardan el secreto? 🙊
Podríamos decir que encajo con el estereotipo de “niña buena” 👧🏽, salir de fiesta o tener muchos amigos nunca ha sido mucho lo mío, ello combinado con mi rostro de nena contribuyen a mi fama de mujer poco interesada en el s**o (nada más alejado de la realidad 👅💦). Creo que es muy fácil juzgar y dejarnos llevar por las apariencias antes de buscar conocer realmente a las personas ¿No? 😉. En este loco año 2020 de cuarentena eterna y descanso forzado he tomado en cuenta ello, la gran presión que ponía en mí misma por buscar encajar, la gran presión que me impidió vivir a plenitud mi vida personal y, por tanto, sexual.
Mi primer amor se llamaba Adrián, era inesperadamente amable para ser un niño de 05 años. Su colección de Superman fue de lo más genial que había en todo el kinder 😍: cartuchera; lonchera; polo ¡Todo tenía el logo y la cara del hombre de acero! - ¿Quieres un poco de mi juguito, Sofi? – un día me dijo en el recreo sonrojado para después tomarme de la manito. Su mami hacía el más delicioso jugo de gelatina, ¡Era perfecto! 🥤❤️ o eso pensé hasta el día que lo encontré convidando de este a Anita del salón abejitas 💔 – bueno, de repente solo es su amiga 🤡 – dije para mí misma y lo era, claro que lo era, al igual que Mili, Rosi, Pia y al parecer el resto de nuestras compañeras de inicial de 5 años según dijo Miss Gabita a nuestros padres durante una reunión de padres de familia. Aquella noche al volver mi Madre decidió castigarme - Estás muy chiquita para andar coqueteando - dijo, ya no iría a Granja Villa ese año y no habrían más matinées (fiestas infantiles) para mí durante el resto del mes 😓. Por otro lado, al día siguiente Adrián volvió con un nuevo reloj de Superman – Mi Papi me lo dió - lucía orgulloso tal trofeo. Ese semestre solo fueron al paseo escolar los varones del salón. En ese momento solo pude pensar: ¿Por qué a Adrián le dieron un regalo y a nosotras un castigo? ¿Acaso el mundo era así? 😕.