09/01/2024
Es tanta la desesperación de las personas que recurren a cualquier cosa para sanar.
Muchas veces las enfermedades son una purificación ya que no hay reparación de los pecados durante nuestra vida. Dios permite una enfermedad para poder purificar nuestra alma para no ir a un estado tan bajo en el purgatorio, al que nos tocaría si no tuviéramos esa purificación y limpiar esos pecados.
Es por esto que la Eutanasia o el suicidio acortan el tiempo de la purificación y nos niega la posibilidad de pagar por lo menos algo antes de partir.
Si la enfermedad es un castigo para el hombre porque los santos también se enfermaban si ellos hacían el bien y son los amigos de Dios. Es porque ellos tampoco son perfectos como nadie en este mundo solo Dios ,pero abrazaron la cruz lo cual nos muestra el camino para sobrellevar la enfermedad, con paciencia , amor y sin renegar de ella para darle un sentido. Porque sufrir por sufrir todos sufrimos en esta vida pero como la sobrellevamos es lo que hace la diferencia.
Por otra parte, la enfermedad a veces se debe a nuestro propio pecado.
La parte espiritual va muy unida al cuerpo y es por ello que un rencor y la falta de perdón nos puede llevar a una enfermedad.
El problema es que muchas veces Dios hace el milagro y nos sana pero volvemos caer en el mismo pecado. y es por eso que vuelve la enfermedad y hasta mucho más grave que la vez anterior.
Es por esto que Jesús cuando sanaba decía ve y no peques más. A través de la palabra nos dice que cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de donde salí". Cuando llega, la encuentra vacía, barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; vienen y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio.
El mayor milagro que Dios puede hacer en nosotros es la sanación de nuestros corazones.
Es por esto que cuando Dios hace un milagro de sanación a una persona, es por alguna razón, no es para volver a lo mismo, pero las personas a veces se quedan impresionados solo por el milagro y no transforman su vida.
Es por esto que recurren hasta lo imposible para poder sanar. Recurriendo a falsos profetas o medicinales o esotéricos, e incluso usan los sacramentos como la eucaristía o la unción de los enfermos como un tónico medicinal o amuleto a veces sumando a su condenación más que a su salvación.
Pero cuando no hay un deseo de dejarse transformar por Dios es imposible sanar física y espiritualmente.